¿Cómo saber mi arcano mayor personal?

Suma cada número de la fecha de tu nacimiento, y reducirla a su menor valor, 

Ej. 24 de marzo de 1999

   2+4+3+1+9+9+9= 37     3+7=10  1+0= 1

ARCANO I

El Mago. 

La magia consiste en lograr que algo que no existía, ahora Sea. Al Mago lo motiva una idea, una inspiración, un deseo consciente, originalidad, ambición, la creatividad. Se trata del primer Arcano del Tarot, el número de la creatividad, por lo que representa una meditación acerca del “primer paso”, la independencia. ¿Cuál es el deseo que nos impulsa hacia la acción? Para estas personas, resulta fundamental descubrir su verdadera inspiración, reconocer la fuerza que los motoriza, autosuficiencia, el propósito que realmente los mueve. Deberán conectar con la fuerza de su voluntad y aprender a darle importancia al propio impulso. Será crucial darle lugar a la imaginación creadora y reconocer la potencia de la palabra que transforma la realidad. El conocimiento de la vida. El principio, el padre.

ARCANO II 

La Gran Sacerdotisa, 

Es el primer femenino del Tarot, por lo que representa la sensibilidad, la cooperación y la consideración. Estas personas deberán reconocer la importancia del silencio para poder conectar con su dimensión inconsciente e intuitiva. Ser receptivas y desarrollar la capacidad de abrirse y escuchar a los demás les permitirá encontrarse con su propia sabiduría y compartirla. Deberán cultivar la quietud, la meditación, la paciencia, la empatía y la percepción sensible al misterio de la vida.

ARCANO III

La Emperatriz. 

Esta carta suele ilustrarse como una mujer embarazada. Pero más allá de la lectura literal, el símbolo alude a la fertilidad. El número 3 es el símbolo de la creatividad por excelencia, aquella que resulta del encuentro fecundo, del vínculo constructivo. En este sentido La Emperatriz representa el placer, el erotismo, la sensualidad de la materia. Para estas personas, será fundamental aprender a tomar contacto con sus cuerpos, a disfrutar, a ser productivas y a conectar con la abundancia de la vida. El contacto con la naturaleza y todo lo orgánico los ayudará a valorar la materia y a reconocerse fecundas.
Es la expresión de la belleza y el amor. Está relacionado al disfrute de la vida y al niño interior.

ARCANO IV

El Emperador. 

Esta figura está relacionada a la autoridad que toma a su cargo la responsabilidad y el orden del territorio. Para ello, debe despojarse de sus propios deseos e intereses y anteponer los de su comunidad. Su tarea consiste en trabajar para gobernar con justicia con realismo y pragmatismo, es práctico. Deberá sostener la estructura que le da seguridad a su pueblo y construir un lugar seguro para todos. Sin embargo, su objetividad corre el riesgo de transformarse en frialdad, de luchar contra los límites. Es por eso que estas personas deberán descubrir la diferencia entre: estabilidad, estancamiento, solidez, rigidez, previsibilidad, falta de espontaneidad, certidumbre, empecinamiento. De esa distinción, surgirá su propia seguridad personal.

ARCANO

El Sumo Sacerdote.
 
Este símbolo representa la sabiduría del maestro que ha recorrido su camino con inteligencia buscando comprender el significado de su existencia con una mente analítica y perfeccionistas. Entonces, es quien podrá guiar a otros en la búsqueda. Todo buen maestro sin embargo, aprende con sus discípulos, ampliando así su visión y sentido de la vida. De otra forma, su verdad se transforma en el fanatismo cerrado de una creencia que se supone absoluta. El conocimiento y el proceso de enseñanza-aprendizaje serán cruciales para estas personas, que deberán reconocer que es tan importante saber ser guiados como aprender a guiar.

ARCANO VI

 El Enamorado. 

Esta carta suele ser sobre-simplificada cuando se la reduce al amor de pareja, madre, a la humanidad, a Dios. Su meditación más profunda rodea la realidad del amor, la libre elección, como energía transformadora que nos lleva al crecimiento y a la maduración, al encuentro con nosotros mismos, que requiere del vínculo con los demás. Lo bueno y lo malo. Para estas personas, resulta fundamental reconocer que el ser humano es un ser social, que no podemos ser sin otros, amigos o parejas. El otro es, simbólicamente, el otro lado de nosotros mismos. La relación nos revela nuevas dimensiones de nuestro ser. Tolerar la incertidumbre de no saber quienes somos y aprender a descubrirse en el encuentro con los demás, será su gran aprendizaje.


ARCANO VII 

El Carro. 

La fuerza y la concentración del avance de El Carro representa el reconocimiento de una identidad personal que sale a la conquista del mundo y la movilidad, el dinamismo y rapidez en generar victoria. Habiendo tomado conciencia de sí, el conductor se siente triunfal porque sabe quién es y hacia dónde se dirige. La autonomía y la independencia serán grandes temas para estas personas. Sin embargo, deberán aprender a moderar su voluntad, para no avasallar a los demás en su camino. El contacto con su propia vitalidad, con su capacidad de decidir y avanzar, serán grandes experiencias de aprendizaje. Pero, el éxito, tan necesario para la autoconfianza y dominar la situación, deberá ser contextualizado para que el impulso de auto-afirmarse no se transforme en una agresividad egoísta o desconsiderada.

ARCANO VIII

 La Justicia. 

El principio de acción-reacción se expresa en este símbolo, recordándonos que todo acto supone una consecuencia. Cosechamos lo que sembramos y para estas personas, la toma de responsabilidad en este sentido, resultará una experiencia fundamental. El equilibrio de La Justicia no consiste en cambiar lo que ya ocurrió.  Recuerda que se juzga tu valor, no tu honra. Sólo es posible la compensación hacia adelante. Tanto la naturaleza como el psiquismo humano se rigen por el principio del equilibrio. Al parecer, la vida completa todo movimiento, aunque el mismo no sea perfecto. Para estas personas, será importante desarrollar una comprensión profunda del equilibrio kármico.

ARCANO IX
 
El Ermitaño. 

Este arcano nos invita al esfuerzo meditativo dedicado al camino de la conciencia. Tienen un espíritu conquistador y competitivo. En este símbolo, la atención se dirige hacia adentro, cuestionando al sujeto que creemos ser. El personaje de la lámina eleva su lámpara, mirando hacia atrás para descubrir, en la retrospección, que la historia puede ser relatada de otra forma. Para estas personas, la experiencia más rica consistirá en el desarrollo de una prudencia que proviene de poder cambiar la visión y el paradigma con el que miran la realidad. La soledad, la frustración, la paciencia y los procesos de introspección serán fundamentales para que pueda emerger el cuestionamiento profundo que los llevará al encuentro con un sentido más trascendente de la vida.

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